Elección en Barbados: Mottley busca repetir hazañas y la oposición un milagro
Se renovaran 30 escaños del Parlamento barbadense, el cual elige al gobierno.
Por
Felipe Galli

En un clima tenso Barbados, pequeña nación del Caribe y tierra natal de la cantante Rihanna, realiza hoy elecciones generales para renovar su Parlamento. El oficialista Partido Laborista de Barbados (BLP), liderado por la dos veces primera ministra Mia Mottley, busca un tercer mandato en el poder con la propuesta de garantizar un “liderazgo fuerte” en medio de un clima internacional “turbulento”. Frente a ella, el opositor Partido Democrático Laborista (DLP) liderado por un exaliado de Mottley, Ralph Throne, centra su discurso en la necesidad de una oposición que proporcione “contrapeso democrático” al gobierno.
El objetivo de Mottley es repetir su hazaña de las dos últimas elecciones. En ambas el Laborismo se impuso en las treinta circunscripciones, lo que le permitió ganar todos los escaños parlamentarios y gobernar sin oposición. Aunque se la considera muy popular, se sospecha que se beneficia más de la debilidad de los Demócratas. El partido opositor todavía no se recupera del desprestigio sufrido tras el catótico mandato del predecesor de Mottley, Freundel Stuart, marcado por la peor crisis económica que sufriera la nación desde su independencia del Reino Unido en 1966.
Considerada una líder carismática y frontal, Mottley se ha hecho conocida en foros internacionales por sus encendidas declaraciones contra los poderosos, el cambio climático y la concentración de la riqueza. A pesar de su retórica progresista, en casa gobernó de manera mucho más pragmática, encabezando un programa de ajuste con el apoyo del Fondo Monetario Internacional para reestructurar la deuda pública del país, la cuarta más grande del mundo cuando llegó al poder. Entre sus principales logros institucionales estuvo la conversión del país en una república en 2021, luego de más de cinco décadas como un “Reino de la Commonwealth” británica.
En sus masivos actos de campaña por toda la isla, rodeada de banderas rojas, Mottley ha dedicado sus esfuerzos a explicar por qué decidió romper la promesa que hizo en 2018 y 2022, cuando prometió que solo gobernaría por dos mandatos. Se ampara en el complicado clima internacional tras el arribo de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. Ha llamado a los votantes a garantizar un liderazgo capaz de afrontar las amenazas que la geopolítica genera para una nación pequeña, con una economía dependiente del turismo y el volátil sector financiero.
El principal rival electoral de Mottley es Ralph Thorne, nuevo líder de los Demócratas. Aunque fue elegido y reelegido parlamentario como candidato del Laborismo, Thorne desertó al partido opositor en febrero de 2024, declarando su descontento con la “falta de disenso” en el gobierno de Mottley. Desesperados por retornar al legislativo luego de seis años afuera, los Demócratas entregaron a Thorne el liderazgo absoluto de la formación casi sin discutir. Thorne ha centrado su discurso en criticar aspectos de la gestión de Mottley, como el repentino aumento de la criminalidad urbana en la congestionada Bridgetown (Barbados es uno de los países más densamente poblados del mundo) o el costo de vida moderadamente alto.
Si bien Thorne ha declarado que confía en una victoria, la mayoría de los observadores locales sienten que sus objetivos son más modestos. Buscaría recuperar los antiguos bastiones Demócratas en el extremo norte y el este de la isla para formar un bloque parlamentario de unos cinco escaños. A tal fin, no se presenta a la reelección en Christ Church South, circunscripción que hasta ahora ha representado y que es vista como un sólido bastión del Laborismo. En su lugar disputa Saint John, que fuera feudo de dos primeros ministros Demócratas y que el partido casi gana en las elecciones de 2022.

Aunque la mayoría de los observadores estiman que lo más probable es una reelección de Mottley, la duda está en si logrará otra “Limpieza Roja” (30 a 0). La clave está en la participación. En las últimas elecciones sólo un 42.8% de los electores concurrió a votar. La mayoría de los votantes que se decepcionan con Mottley no se sienten interpelados por los Demócratas, por lo que directamente no votan. Si Thorne, con un liderazgo más renovado que no estuvo vinculado a la crisis de la “Década Perdida”, logra invertir esta situación, la oposición podría retornar al Parlamento.
La campaña ha sido bastante más tensa que las anteriores, Thorne ha denunciado repetidas veces que el Laborismo busca manipular el registro de votantes para influir en el resultado. Mottley ha negado estas denuncias, acusando a la oposición de querer “manchar la reputación del país”, pero rechazó el pedido de los Demócratas de posponer la votación para revisar el padrón. El gobierno se apoya en los observadores internacionales de la CARICOM y la Commonwealth, quienes dicen confiar en la solidez de la democracia barbadense.
